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Cintas transportadoras alimentarias

Basta de materiales inadecuados y paradas imprevistas. ¡Tu producción merece un flujo continuo!

Tener dosificadoras, hornos o envasadoras que funcionan a ritmos elevados no sirve de nada si luego la línea se detiene porque la banda ha cedido ante el ataque de grasas, aceites o ácidos, o porque la masa continúa adhiriéndose a la superficie obligando a los operarios a continuas paradas manuales.

Es la paradoja de la industria alimentaria: inviertes en instalaciones tecnológicas de vanguardia, pero luego pagas al personal para desmontar, raspar e higienizar durante horas componentes inadecuados, transformando tus márgenes en horas de parada de línea no planificada.

Con la cinta transportadora adecuada para tu receta específica y rango de temperatura, el producto se desplaza de forma fluida y regular: sin absorción de líquidos, cero residuos atrapados en los empalmes y ciclos de lavado reducidos a la mitad.

Mantén el ritmo constante durante todo el turno, reduce drásticamente el riesgo de contaminaciones y, sobre todo, ya no tienes que detener el envasado a mitad del día por una banda que patina o se deshilacha.

Por qué considerar una cinta transportadora alimentaria para tu actividad

En la industria manufacturera y en la alimentaria, una cinta transportadora nunca es un simple elemento mecánico de deslizamiento: es la infraestructura sobre la que se apoya toda la continuidad operativa de tu planta.
Cuando el material, la tensión o la estructura no están calibrados al milímetro para tu proceso específico, el ahorro inicial se evapora al instante: se transforma en paradas imprevistas, horas desperdiciadas desmontando carcasas y la constante incertidumbre de no estar verdaderamente protegido.
Estos son los 5 aspectos que debes evitar cada día:

❌ 1. La pesadilla de una inspección sanitaria con residuos invisibles y sanciones a la vuelta de la esquina

Una microporosidad en el compuesto, un empalme deshilachado o un punto ciego de difícil acceso son suficientes para transformar la línea en un foco bacteriano.
Trabajar con la ansiedad del próximo hisopado o auditoría HACCP significa producir bajo una presión constante.
El riesgo real no es solo una sancione administrativa: lo que está en juego es el bloqueo de lotes de producción enteros, penalizaciones comerciales inmediatas y la credibilidad empresarial forjada a lo largo de décadas de esfuerzo.

❌ 2. Paradas de línea imprevistas con la línea en silencio y el coste por hora disparándose

El ruido sordo de la banda al desalinearse, el motor bajo sobrecarga térmica, la línea que se detiene de golpe en pleno turno.
Cada cuarto de hora desperdiciado en reajustar manualmente el centrado o en esperar un repuesto de urgencia destroza tu planificación horaria y desata fricciones entre mantenimiento y dirección.
El mantenimiento no debe ser una carrera desesperada contra el cronómetro: tu línea merece componentes estables y fiables a largo plazo.

❌ 3. Higienizaciones extenuantes y las horas de lavado que devoran tus márgenes operativos

Cada hora que tus operarios pasan desmontando guías, rodillos de reenvío y protecciones para eliminar residuos persistentes es tiempo restado a la producción efectiva.
Las cintas difíciles de higienizar no solo multiplican los gastos en detergentes químicos agresivos y metros cúbicos de agua: consumen mano de obra especializada en actividades de bajo valor, transformando cada cambio de receta o higienización de rutina en un pozo sin fondo para los márgenes de la empresa.

❌ 4. La amenaza silenciosa de los fragmentos con el desgaste que elude los detectores de metales

Hay un peligro invisible que quita el sueño a los fabricantes: la microfragmentación o la delaminación progresiva de la banda en contacto directo con el producto.
Los polímeros no calibrados se degradan con el tiempo, liberando micropartículas que los sistemas de control convencionales no siempre logran detectar.
Un solo cuerpo extraño que llega al lineal genera devoluciones masivas, reclamaciones legales de la gran distribución y daños reputacionales irreparables para la marca.

❌ 5. Flujos desalineados y «efecto acordeón» con el desorden que estrangula el rendimiento

Cuando las estaciones de conformado, enfriamiento y envasado no avanzan con un ritmo sincronizado, el cuello de botella es inevitable.
La acumulación desordenada obliga a las máquinas de la fase previa a ralentizarse y a los operarios de la siguiente etapa a ir a remolque de la carga de trabajo, provocando envases dañados o bandejas amontonadas.
Sin transportadores diseñados para sincronizar y acumular el flujo con precisión milimétrica, incluso la maquinaria más avanzada termina rindiendo a la mitad de su capacidad real.

Tu línea de producción no necesita una cinta cualquiera. Necesita la solución exacta para tu proceso.
No te arriesgues a sufrir paradas de máquina ni pierdas semanas consultando decenas de catálogos genéricos.
¡Encuentra la cinta adecuada para tu empresa en un solo clic!

Cómo una cinta transportadora alimentaria puede convertirse en un aliado para tu producción

Las cintas transportadoras alimentarias no son simples repuestos, sino las soluciones para la continuidad operativa de tu obrador y de tu línea.
Con la cinta adecuada, eliminas la ansiedad por las inspecciones, erradicas los cuellos de botella y llevas la producción al ritmo que deseas.
Elegir la cinta correcta no significa hojear catálogos interminables esperando acertar.
Significa incorporar a tu planta una solución certificada, diseñada a medida para proteger tus márgenes y permitirte trabajar con una tranquilidad totalmente nueva.

✅ 01. Certificación MOCA y FDA para afrontar inspecciones sanitarias con la cabeza bien alta

La seguridad alimentaria no deja margen de error.
Las cintas seleccionadas están fabricadas exclusivamente con materiales de poro cerrado conformes a los estándares europeos MOCA e internacionales FDA.
Previenen la proliferación bacteriana, erradican el riesgo de contaminación cruzada entre lotes y van acompañadas de fichas técnicas completas.
Afrontas cualquier inspección con la certeza de cumplir estrictamente la normativa.

✅ 02. Multiplica el rendimiento horario con el mismo espacio gracias a un flujo continuo

Basta de manipulaciones manuales y tiempos muertos entre los puestos de trabajo.
Al regular la velocidad de avance con precisión milimétrica, la cinta marca el ritmo ideal de todo el departamento: coordina maquinaria y operarios, elimina los cuellos de botella e incrementa la capacidad productiva diaria, preservando la calidad de tu estándar artesanal o industrial.

✅ 03. Higienización y limpieza total en pocos minutos gracias a los desenganches rápidos

El cambio de receta y el lavado de final de turno no deben paralizar tu jornada.
Gracias a componentes de desenganche rápido, rascadores integrados y guías sanitarias desmontables a mano sin herramientas, la higienización se vuelve inmediata.
Menos horas perdidas en mantenimiento ordinario, cero paradas de planta injustificadas.

✅ 04. Sincronización milimétrica para un diálogo constante entre las máquinas

Una cinta transportadora alimentaria eficiente es el puente que conecta toda la línea.
Diseñada para interactuar con formadoras, hornos, dosificadoras y envasadoras, asegura un tránsito ordenado de avance continuo o mediante sensores dedicados.
El resultado: cero atascos, menos manipulaciones superfluas y un flujo armónico de principio a fin.

✅ 05. Producto íntegro desde el banco hasta el envasado sin arañazos ni desperfectos

El esmero que pones en la elaboración merece llegar intacto al cliente.
El movimiento uniforme y sin sacudidas preserva decoraciones delicadas, masas rellenas y superficies frágiles frente a los golpes y deformaciones típicos del transporte manual en carros y bandejas.
Reduces las mermas al mínimo y proteges el valor económico de cada pieza.

Encontremos juntos la cinta transportadora alimentaria que necesitas: ¡para quienes no pueden permitirse contaminaciones, errores ni líneas paradas!

En el sector alimentario, una cinta es más que un simple componente mecánico: es la arteria vital de la producción.
Basta un pequeño imprevisto, como una banda cargada desalineada o una higienización mal ejecutada debido a su complejidad, para echar a perder horas de trabajo y producciones ya realizadas.
Por eso es fundamental seleccionar las características técnicas más adecuadas para garantizar una higiene certificada, solidez y un flujo continuo de producción.
Descubre las características que debes valorar:

Banda para cinta transportadora alimentaria

1. Bandas certificadas MOCA y FDA: elimina las incertidumbres durante las inspecciones sanitarias

En el sector alimentario es fundamental proteger la propia marca y trabajar conforme a la ley; por ello, es esencial la elección de la banda para el contacto con alimentos.
Deben seleccionarse los materiales adecuados a base de poliuretano, silicona o módulos plásticos atóxicos y químicamente inertes para el contacto alimentario y para el procesado requerido.
Debe garantizarse la ausencia de desprendimiento de partículas sobre alimentos crudos y procesados, y es imprescindible disponer de la documentación de conformidad y los expedientes técnicos necesarios para afrontar reclamaciones, inspecciones higiénicas y evitar sanciones o incidencias.

2. Materiales y diseño higiénico: para una limpieza profunda en pocos minutos

Los materiales, la estructura y el diseño de una cinta transportadora alimentaria son aspectos que marcan la diferencia para lograr una limpieza profunda en pocos minutos.
Durante los cambios de receta o el lavado al final de la jornada, es fundamental ahorrar tiempo y poder realizar una limpieza profunda y exhaustiva.
Para la estructura, por ejemplo, es adecuado el uso de acero inoxidable AISI 304 o AISI 316L según el tipo de alimento y de procesado, las soldaduras continuas y la ausencia de fisuras, rincones ciegos o zonas de retención.
Asimismo, pueden integrarse sistemas de desenganche y desmontaje rápido de los diferentes componentes para facilitar el acceso y una completa higienización.

Diseño y materiales adecuados para la higiene de una cinta transportadora alimentaria
Motorización estanca para cinta transportadora alimentaria

3. Motorización estanca IP66 / IP69K: resistencia a chorros de alta presión y a ciclos químicos agresivos

Cuando es necesario lavar e higienizar con agua a alta presión y detergentes químicos agresivos, deben preservarse la motorización y la mecatrónica.
Gracias a la estanqueidad, se evitan cortocircuitos, filtraciones de agua y alarmas tras los lavados que provocan el bloqueo de la línea.
No tener componentes vulnerables expuestos permite lavar la línea a fondo con la tranquilidad de que vuelva a arrancar de inmediato y opere de forma segura.

4. Transferencia por canto vivo: tránsito fluido, cero marcas y sin rechazos estéticos en los alimentos

La cinta debe tener como objetivo preservar el alimento, ya sea el producto terminado o una materia prima, a lo largo de los distintos procesos de elaboración.
Por ello, es fundamental que proteja la integridad de los alimentos, incluso de los más frágiles, durante su transporte.
Para lograrlo, debe diseñarse con empalmes específicos y superficies con un coeficiente de fricción calibrado para permitir transiciones suaves, evitando saltos bruscos o atascos.
Con la cinta adecuada es posible procesar masas frescas, productos de panadería, frutas y verduras preservando el valor final del producto.

Transferencia por canto vivo para cinta transportadora alimentaria

Criterios para elegir la mejor cinta transportadora alimentaria: ¿Cómo encontrar la más adecuada?

Seleccionar la cinta transportadora alimentaria adecuada para la línea de producción, según el tipo de sector y de empresa, requiere evaluar múltiples aspectos y detalles; por ello, hemos recopilado las principales dudas y preguntas que conviene profundizar.

Especialmente cuando la inversión es significativa para el negocio, resulta fundamental asegurarse de que la maquinaria elegida sea la idónea para lograr incrementar y optimizar la propia producción.

A continuación, encontrarás una lista para analizar y consultar, orientarte en el mundo de las cintas transportadoras y dar con la solución más adecuada para ti:

Normas de higiene para la cinta transportadora alimentaria: Cuáles tener en cuenta y cómo proceder

Seleccionar entre las diferentes cintas transportadoras alimentarias la más adecuada para cada empresa requiere, sin duda, comprender en detalle todo el conjunto de normativas higiénicas del sector y de los alimentos que pueden influir en la elección.

A continuación, encontrarás los principales reglamentos, leyes y estándares técnicos que deben seguirse para el diseño, fabricación y puesta en marcha de maquinaria en el sector alimentario.

  • Marco normativo europeo: conocido habitualmente por las siglas «MOCA» o «MCA» (Materiales y Objetos en Contacto con Alimentos). A continuación, las principales normas a tener en cuenta:
    • Reglamento (CE) 1935/2004 – MOCA/MCA: es el reglamento marco principal que establece el principio general según el cual los materiales en contacto con alimentos no deben transferir componentes en cantidades que puedan poner en peligro la salud humana, alterar de forma inaceptable la composición o degradar sus características organolépticas (sabor, olor, color);
    • Reglamento (UE) 10/2011 – Materiales plásticos en contacto con alimentos: específico y centrado en los materiales plásticos, entre los que se incluyen los empleados para las bandas de las cintas transportadoras. Regula, por ejemplo, el poliuretano (TPU), el polietileno (PE), el polipropileno (PP) y el PVC de grado alimentario. Define los límites de migración global y específica, las sustancias autorizadas y las condiciones de ensayo con simulantes alimentarios;
    • Reglamento (CE) 2023/2006 – GMP / BPF: derivado de Good Manufacturing Practice (Buenas Prácticas de Fabricación), impone que la fabricación de materiales se realice bajo estándares estrictos de producción, con sistemas documentados de aseguramiento y control de calidad a lo largo de todo el proceso;
    • En síntesis: permiten certificar la idoneidad del material y garantizar procesos conformes a las buenas prácticas de fabricación;
  • Marco normativo estadounidense: comprende las normativas y estándares de la FDA (Food and Drug Administration), aplicables tanto a bienes exportados a EE. UU. como a requisitos globales de calidad. Las normas clave a tener en cuenta son:
    • FDA 21 CFR 177: forma parte del Code of Federal Regulations y regula polímeros sintéticos como gomas, resinas, recubrimientos, elastómeros y materiales plásticos;
    • FDA 21 CFR 178: perteneciente también al CFR, regula aditivos, lubricantes y coadyuvantes de elaboración;
    • En síntesis: verifican que todas las materias primas, polímeros y aditivos empleados en la banda de la cinta transportadora en contacto con los alimentos figuren en las listas positivas y sean seguros para su uso alimentario;
  • Directivas y estándares técnicos comunes: reúnen los requisitos más exigentes para la higienización y el diseño higiénico preventivo (hygienic design). Las referencias principales son:
    • UNE-EN 1672-2: norma sobre diseño higiénico de maquinaria para la industria alimentaria que delimita tres zonas de riesgo (zona de contacto alimentario, zona de salpicaduras y zona no alimentaria);
    • EHEDG / 3-A Sanitary Standards: promovidos por el European Hygienic Engineering & Design Group, son los estándares de referencia internacional para el diseño higiénico avanzado. Exigen facilidad de limpieza CIP/COP, soldaduras continuas y materiales resistentes a detergentes y desinfectantes agresivos;
    • Directiva de Máquinas 2006/42/CE y Reglamento de Máquinas (UE) 2023/1230: recogen los Requisitos Esenciales de Seguridad y Salud específicos para la maquinaria alimentaria, garantizando superficies lisas, sin rincones ciegos, fácilmente lavables y con capacidad de drenaje para evitar proliferaciones bacterianas;
    • APPCC / HACCP (Reglamento CE 852/2004) / ISO 22000 / FSSC 22000: estándares de gestión de la inocuidad alimentaria que exigen el análisis de peligros y puntos de control crítico vinculados al transporte de alimentos en la línea de producción;

Qué material elegir para la banda de la cinta transportadora alimentaria: Encuentra el más adecuado para tus necesidades

Cuando se trata de seleccionar la banda adecuada para una cinta transportadora alimentaria, es imprescindible prestar atención tanto a las normativas higiénicas como al tipo de alimento y a las fases de procesado con las que entra en contacto.

Los distintos materiales presentan diferentes resistencias mecánicas y a la abrasión, propiedades antiadherentes específicas y rangos de resistencia térmica muy dispares.

Elegir la banda correcta para tu actividad y proceso resulta fundamental para el éxito de la producción y para evitar incidencias complejas de solucionar sobre la marcha.

Veamos a continuación las principales alternativas disponibles:

  • Poliuretano PU / TPU: destaca por su resistencia a cortes, abrasión, aceites vegetales y grasas animales, y por ser un material no poroso. Constituye la opción principal para carnes, aves, pescados, derivados lácteos y productos de panadería con contenido graso. Soporta cargas pesadas, cortes accidentales y la degradación por grasas animales. Puede ser sensible al vapor o a la hidrólisis prolongada a altas temperaturas, a menos que se emplee una formulación específica. Algunos entornos de aplicación:
    • Mataderos;
    • Industrias cárnicas y fábricas de embutidos;
    • Queserías e industrias lácteas;
    • Lonjas y mercados de pescado;
  • Poliolefinas TPO / PE: destacan por sus propiedades antiadherentes, inercia química, resistencia a la humedad y total ausencia de plastificantes. Presentan una resistencia al corte inferior a la del poliuretano TPU y no son aptas para hornos a altas temperaturas. Es la elección preferente para masas dulces y saladas crudas, elaboración de quesos frescos y productos pegajosos no calientes. Algunos entornos de aplicación:
    • Panificación;
    • Fábricas de galletas;
    • Pastelería industrial;
  • PVC de uso alimentario certificado FDA / UE: ampliamente extendido en el pasado por su bajo coste, hoy en día es indispensable que esté libre de ftalatos (Phthalate-free); por ello, suele preferirse la poliolefina TPO en aplicaciones donde este factor es crítico para agilizar certificaciones. En general ofrece una excelente relación calidad-precio, es hidrófugo y resiste ácidos débiles y lavados ligeros. Presenta riesgo de migración de plastificantes al entrar en contacto con grasas y aceites libres (origen de la restricción de ftalatos) y una baja resistencia al corte directo. Es la elección idónea para la selección y lavado de frutas y verduras no oleaginosas de piel firme (patatas, manzanas, cítricos), tubérculos, cereales, arroz, legumbres secas y para envasado. Algunos entornos de aplicación:
    • Sector hortofrutícola;
    • Molinos y harineras;
    • Final de línea;
    • Envasado y packaging alimentario;
  • Silicona: ofrece excelentes propiedades antiadherentes y un amplio rango térmico operativo, desde aproximadamente -40 °C hasta +180 °C / +200 °C. Presenta baja resistencia mecánica ante incisiones o desgarros, por lo que no es apta para su uso con rascadores metálicos rígidos ni para el porcionado con cuchilla directa sobre la banda. Es la solución idónea para productos azucarados calientes, gominolas, chocolate fundido o dosificado y tofe. Algunos entornos de aplicación:
    • Hornos;
    • Industria del chocolate;
    • Confiterías;
  • Bandas modulares de polietileno (PE): material flexible y resistente a frío extremo de hasta unos -70 °C, con un bajo coeficiente de fricción. No tolera altas temperaturas, ya que se reblandece por encima de los 65 °C. Es la opción predilecta para helados, pescado con escamas de hielo y túneles de congelación rápida individual (IQF). Algunos entornos de aplicación:
    • Alimentos congelados;
    • Abatidores de temperatura;
    • Cámaras frigoríficas de temperatura negativa;
    • Pescado y marisco congelado;
  • Bandas modulares de polipropileno (PP): termorresistente hasta +100 °C, con excelente inercia frente a ácidos, bases y detergentes CIP agresivos. No es apto para temperaturas bajo cero, ya que se vuelve rígido y quebradizo. Constituye la elección estándar para el escaldado (blanching) de verduras, procesos de pasteurización y cubas de enfriamiento o lavado en caliente. Algunos entornos de aplicación:
    • Conservas;
    • Platos preparados;
    • Productos hortofrutícolas procesados en IV y V gama;
  • Malla metálica de acero inoxidable AISI 304 / 316: resistente a temperaturas extremas, incombustible y con estructura de malla o perforada idónea para el drenaje completo. Debido a su elevado peso propio, exige componentes mecánicos y bastidores específicos, y puede ocasionar fricción sobre productos delicados. Es la solución de referencia para horneado continuo (como pizzas o galletas saladas/crackers), fritura por inmersión, glaseado por cascada y escurrido de líquidos calientes. Algunos entornos de aplicación:
    • Hornos continuos;
    • Freidoras industriales;
    • Panaderías industriales;

Además del material principal, entran en juego diversos factores relacionados con acabados y tratamientos especiales de los materiales, su coloración y los estándares específicos necesarios para determinados procesos.

Qué material elegir para la estructura de la cinta transportadora alimentaria: Encuentra la solución más adecuada para tu sector

La estructura de una cinta transportadora alimentaria es también un aspecto fundamental que no debe subestimarse, ya que determina su vida útil, el coste, el cumplimiento de las normativas aplicables y el alcance del mantenimiento requerido.

Las principales alternativas disponibles son:

  • Acero inoxidable AISI 304: constituye el estándar para entornos secos o moderadamente húmedos. Ofrece una buena resistencia química y a la higienización frente a detergentes neutros o alcalinos diluidos, y moderada ante ácidos débiles. Sus principales aplicaciones suelen asociarse a la panificación, confitería, sector hortofrutícola en seco y envasado secundario;
  • Acero inoxidable AISI 316 / 316L: se utiliza en entornos exigentes, húmedos y de alto riesgo higiénico. Presenta una excelente resistencia química y a la higienización frente a ácidos orgánicos y salmueras, y buena frente a desinfectantes industriales. Aunque no es inmune al cloro (si bien es notablemente más resistente que el AISI 304), los protocolos de lavado exigen controlar la concentración, moderar la temperatura y realizar un aclarado exhaustivo. Sus aplicaciones principales abarcan el procesado de carne, pescado, quesos, conservas ácidas, ambientes marinos o con lavado intensivo CIP/COP;
  • Aluminio anodizado: se emplea en zonas secas de envasado y final de línea. Su resistencia química y a la higienizzazione es baja, viéndose atacado por detergentes con pH < 4 o pH > 10. Sus aplicaciones habituales se limitan a la manipulación de cajas, cartones, bandejas termoselladas y botellas en áreas de envasado secundario y final de línea;

Además del material, deben tenerse en cuenta otros aspectos como la necesidad de curvas, la longitud, la inclinación y si se requiere o no movilidad para su desplazamiento.

Qué ventajas ofrece un detector de metales en una cinta transportadora alimentaria: Cuándo instalarlo y qué tipo utilizar

La instalación de un detector de metales en una línea de producción y en una cinta transportadora alimentaria es una solución eficaz y fundamental en el proceso de control de calidad y seguridad del producto a lo largo de las distintas fases de procesado.

De hecho, la tecnología actual aporta múltiples ventajas, entre las que destacan:

  • Prevenir el riesgo de contaminación: con un detector de metales integrado en la línea de procesado se evita que cuerpos extraños metálicos como tornillos, fragmentos de cuchillas, resortes o virutas de desgaste entren en contacto con los alimentos;
  • Implementar sistemas de rechazo automático: en caso de detección, es posible incorporar sistemas específicos de descarte automático para eliminar la unidad contaminada sin necesidad de detener toda la línea de producción;
  • Proteger la maquinaria: ubicado en puntos estratégicos, como al inicio de un proceso sensible, permite identificar partículas metálicas antes de que dañen cuchillas de corte, molinos o envasadoras;
  • Proteger la marca y la empresa: actuar directamente en la fase de producción previene retiradas de producto del mercado, sanciones legales y daños irreparables en la imagen corporativa;
  • Cumplir normativas y certificaciones: facilita la adopción y el cumplimiento de los estándares internacionales de inocuidad y calidad alimentaria, tales como APPCC/HACCP, BRCGS, IFS y normas ISO;

Además, los detectores de metales disponen de calibraciones específicas, por lo que están diseñados para detectar tanto metales ferrosos (como el hierro) como metales no ferrosos (como aluminio, cobre y latón) y acero inoxidable.

Lógicamente, la detección resulta más sencilla para ciertos metales y más exigente para otros; no obstante, constituyen herramientas imprescindibles para prevenir y minimizar la contaminación en los lotes de alimentos.

Para qué alimentos son aptas las cintas transportadoras alimentarias: Casos de uso y aplicaciones

Una cinta transportadora alimentaria está desarrollada específicamente con características técnicas orientadas al transporte y la manipulación correcta y segura de los alimentos según el proceso requerido.

Las diferentes tipologías de maquinaria, la selección de los materiales adecuados y la configuración a medida permiten adaptarla a la práctica totalidad de las necesidades productivas.

A continuación, se detallan los principales alimentos que se pueden transportar y los entornos de aplicación más comunes:

  • Productos de panadería, bollería, confitería y cereales:
    • Masas y productos semielaborados: por ejemplo, hojaldres, masas fermentadas, bases de pizza;
    • Productos horneados o a la salida del horno: por ejemplo, colines/palitos de pan, galletas saladas (crackers), pan, galletas, pan tostado (biscotes);
    • Dulces y pastelería: por ejemplo, tartas, bollos/brioches, chocolate, bombones y caramelos;
    • Cereales y harinas: arroz, avena, cereales de desayuno, harinas, legumbres secas;
  • Frutas y hortalizas frescas, congeladas y de IV gama:
    • Productos en bruto o cosechados: por ejemplo, cítricos, manzanas, tomates, zanahorias, patatas;
    • Hortalizas y frutas procesadas: por ejemplo, ensaladas lavadas y cortadas (IV gama), verduras peladas, en dados o en rodajas;
    • Frutas y verduras congeladas (IQF): por ejemplo, maíz, frutos del bosque, guisantes;
    • Frutos secos y fruta deshidratada: nueces, avellanas, almendras, pasas;
  • Carne, aves y elaborados cárnicos:
    • Carne fresca y cortes primarios: por ejemplo, vacuno, porcino, ternera;
    • Pollo y carne de ave: por ejemplo, pechugas de pollo, muslos, alas, recortes;
    • Carnes procesadas y embutidos: por esempio, salchichas frescas, salchichas tipo Frankfurt, jamones, embutidos en fase de curación o loncheado;
  • Pescado y marisco:
    • Pescado fresco entero o eviscerado: por ejemplo, bacalao, lubinas, salmones;
    • Filetes y porciones: por ejemplo, filetes de pescado fresco o congelado;
    • Crustáceos y moluscos: por ejemplo, gambas/langostinos, sepias, mejillones (incluido el transporte sobre bandas de malla o ranuradas para el escurrido de agua);
  • Productos lácteos y quesos:
    • Quesos: por ejemplo, piezas enteras, medias piezas, bloques para porcionar;
    • Quesos de pasta hilada y porcionados: por ejemplo, mozzarellas, caciottas, quesos en lonchas o rallados;
    • Mantequilla: bloques y pastillas;
  • Alimentos envasados y final de línea: por ejemplo, bandejas en atmósfera protectora/modificada (MAP), bandejas al vacío, tarros de vidrio, latas, botellas, bolsas y cajas de cartón;

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